“Lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar”. Proverbio chino.

NO PODEMOS RESOLVER PROBLEMAS PENSANDO COMO CUANDO LOS CREAMOS. Albert Einstein

“Si a alguien le indigna más ver un contenedor ardiendo que una persona comiendo de él, tiene que revisar sus valores”

Sobre los poderes de siempre y los emergentes: "“No nos parece mal que nos muerda un lobo, pero a todo el mundo le saca de quicio que le muerda una oveja". Ulises de Joyce, Cap. 16




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miércoles, 1 de julio de 2015

"Ojo, que las urnas son peligrosas" o “No te equivoques por mí, que prefiero equivocarme yo solo”, o “La Pesadilla de Muchas Noches de Verano”


Elegid vuestro título favorito, de entre los tres propuestos, para esta Tragedia. Una democracia para el pueblo, pero sin el pueblo, es mucho más cómoda de dirigir, qué duda cabe.

Isabel García Tejerina, ministra española de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ha dicho en una entrevista para Antena 3 una frase contundente: "ojo, que las urnas son peligrosas". Lo ha dicho como el que inventa la rueda y descubre la penicilina de una sola tacada. Por otra parte hay que agradecerle a alguien que se dedica a la política un ataque de sinceridad, cuando nos tienen acostumbrados a decir palabras grandilocuentes (Democracia, Nación, Patria, Pueblo) cuyos significados se nos hurtan o nos venden congelados, como si fueran auténticos, como platos precocinados que solo coinciden en el nombre con el plato tradicional cocinado por nosotros con paciencia, cuidado e ingredientes bien elegidos.

Estoy de acuerdo con Usted, Ministra, y le agradezco su sinceridad: las urnas son peligrosas. Pero es lo que tiene la Democracia: cuanto más se consulte al pueblo (o la “multitud”) en las cuestiones más fundamentales, más se profundiza y se hace real. No consultarlo, dejar que nos conduzcan instituciones no democráticas, como el FMI, puede tener, como hemos visto demasiadas veces, peligros todavía mayores no para el Pueblo (palabra sagrada y grandilocuente que ha sido vaciada de contenido innumerables veces desde todas las orientaciones políticas), sino para la vida de la suma de todos los ciudadanos contados de uno en uno. Es decir, es peligroso (o no) para mí y los míos, y para ti y los tuyos.

Y contados de uno en uno, no somos “pueblo”, sino “multitud”, término que en la época de la creación de los Estados Centrales proponía Spinoza como eje, frente a Hobbes. Spinoza, como casi siempre, perdió. Y con él, como casi siempre, perdimos ese nosotros al que no se nos puede poner delante una bandera como símbolo de “todos”: o sea, yo y los míos y tú y los tuyos. Me repito: sí, eso es, lo has entendido bien, “tú” eres tú, el que está leyendo esto.

Con respecto a lo peligroso de que elijan unos pocos, por encima del peligro de que elijamos todos, basta este parrafito que escribe el premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz:

« Los resultados económicos del programa que la troika impuso a Grecia hace cinco años han sido terribles, con un descenso del 25% del PIB nacional. La tasa de desempleo juvenil alcanza ya el 60%. No se me ocurre ninguna otra depresión en la historia que haya sido tan deliberada y haya tenido consecuencias tan catastróficas.»

El artículo entero lo tenéis aquí, por si os interesa el tema griego actual:


Pero ojo, que este post no va sobre la deuda griega y posiblemente no responderé a los comentarios que hagáis sobre ésta. Ya bastante dan la tabarra los Medios de Incomunicación. Este post va exactamente sobre la peligrosa desviación de los demócratas que tienen miedo a que los ciudadanos expresemos nuestra voluntad con respecto a todos los temas importantes, prefiriendo que sean los “supuestos” técnicos los que, en camarillas en penumbra, decidan. Ese es el tema, amiguitos. Y entenderé que no todos estéis de acuerdo y queráis expresarlo.



jueves, 12 de febrero de 2015

El ruido y la furia de Pablo Genovés






Hace un tiempo en el que pienso mucho en si estamos al borde de un proceso del final del Sistema ultra-capitalista, por lo que nos sucede a las personas, o al de una Civilización, por lo que sucede con el Planeta. La señales que veo no son buenas y, como suele suceder en estos casos, se me amontonan las que me llegan, en forma de noticias sobre el empeoramiento de la situación de las personas que vivimos en este mundo, de datos científicos, de voces de la minoría de políticos y economistas que no entonan los himnos del poder hegemónico. Lo mismo que un imán que atrae virutas de hierro, a mí me llegan predominantemente indicios de mis temores.

En resumen, como dice en voz en off Alfredo Landa al inicio de la película es decir el personaje que protagonizó El crack: Ando mucho, miro mucho y lo que veo no me gusta nada.

Quería escribir aquí una serie sobre eso, ¿Es el final de un Sistema o de una Civilización?, pero llevo meses retrasándolo por tres razones:

1. Porque no estaba muy seguro de si estas ideas me venían desde un punto de vista egótico (confundir el final de mi vida, cada vez más cercano por lógica, con las señales de un final, por suerte más lejano, de casi todo). O sea, no lo tenía tan claro para representar el papel de aguafiestas.
2. Por pereza.
2. Por desgana, y desconfianza sobre mi capacidad de reordenar incluso una muy modesta narración coherente y breve de lo que aprendo de la información que me llega.


Pero hay señales inequívocas que te caen de arriba, como temían los galos que les pasara con el cielo. Y me ha venido dado un Preámbulo Estético a la serie. Esta mañana he ido a la exposición de fotografías de Pablo Genovés, titulada El ruido y la furia. En la sala de El Canal de Isabel II, en la calle Santa Engracia, 125.

Entro en ella y me encuentro con una de mis pesadillas: sucedió lo que era posible que sucediera y las Fuerzas de la Naturaleza se están reapropiando de iconos privilegiados de esa civilización que amo: iglesias, palacios y bibliotecas.

Quizá todo se quede en este preámbulo, es posible que no haya Serie casándrica, pero al menos los que estén por Madrid podrían ver la Exposición. Los que no, tienen aquí dos imágenes, ampliables con un clic, más todo lo que se pueda encontrar por Internet.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Una lógica global de sobriedad

La frase del título, tomada (y algo alterada por mí) de Hervé Kempf, resume una reflexión a la que vuelvo una y otra vez desde hace mucho tiempo, para darme la posibilidad personal de seguir creyendo en que el mundo en que vivimos podrá sostenerse. Es este un texto moral que no contiene datos ni argumentos: podremos irlos dando, si os apetece, en los comentarios. Ni siquiera voy a criticar aquí la injusticia, ineficacia e imposibilidad de mantener el crecimiento infinito que propone este Sistema que ha inventado el Neofeudalismo.


Si es que existe una posibilidad de que dejemos de dirigirnos al abismo, si todavía estamos a tiempo de que los experimentos de negación del Sistema se conviertan en realidades, nadie debería esperar que consistan en seguir haciendo lo mismo, pero con un reparto más justo y equitativo. Si llegara a producirse un cambio salvador del paradigma, deberemos estar preparados para una vida más sobria, en la que lo humano y sus relaciones se conviertan en el eje central, sustituyendo al consumo desenfrenado de bienes materiales.