Elegid vuestro título favorito, de entre los tres
propuestos, para esta Tragedia. Una democracia para el pueblo, pero sin el
pueblo, es mucho más cómoda de dirigir, qué duda cabe.
Isabel García Tejerina, ministra española de
Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ha dicho en una entrevista
para Antena 3 una frase contundente: "ojo, que las urnas son peligrosas".
Lo ha dicho como el que inventa la rueda y descubre la penicilina de una sola
tacada. Por otra parte hay que agradecerle a alguien que se dedica a la política
un ataque de sinceridad, cuando nos tienen acostumbrados a decir palabras
grandilocuentes (Democracia, Nación, Patria, Pueblo) cuyos significados se nos
hurtan o nos venden congelados, como si fueran auténticos, como platos
precocinados que solo coinciden en el nombre con el plato tradicional cocinado
por nosotros con paciencia, cuidado e ingredientes bien elegidos.
Estoy de acuerdo con Usted, Ministra, y le agradezco su
sinceridad: las urnas son peligrosas. Pero es lo que tiene la Democracia:
cuanto más se consulte al pueblo (o la “multitud”) en las cuestiones más
fundamentales, más se profundiza y se hace real. No consultarlo, dejar que nos
conduzcan instituciones no democráticas, como el FMI, puede tener, como hemos
visto demasiadas veces, peligros todavía mayores no para el Pueblo (palabra
sagrada y grandilocuente que ha sido vaciada de contenido innumerables veces
desde todas las orientaciones políticas), sino para la vida de la suma de todos
los ciudadanos contados de uno en uno. Es decir, es peligroso (o no) para mí y
los míos, y para ti y los tuyos.
Y contados de uno en uno, no somos “pueblo”, sino “multitud”,
término que en la época de la creación de los Estados Centrales proponía
Spinoza como eje, frente a Hobbes. Spinoza, como casi siempre, perdió. Y con él,
como casi siempre, perdimos ese nosotros al que no se nos puede poner delante
una bandera como símbolo de “todos”: o sea, yo y los míos y tú y los tuyos. Me
repito: sí, eso es, lo has entendido bien, “tú” eres tú, el que está leyendo
esto.
Con respecto a lo peligroso de que elijan unos pocos, por
encima del peligro de que elijamos todos, basta este parrafito que escribe el
premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz:
« Los resultados económicos del programa que la troika
impuso a Grecia hace cinco años han sido terribles, con un descenso del 25% del
PIB nacional. La tasa de desempleo juvenil alcanza ya el 60%. No se me ocurre
ninguna otra depresión en la historia que haya sido tan deliberada y haya
tenido consecuencias tan catastróficas.»
El artículo entero lo tenéis aquí, por si os interesa el
tema griego actual:
Pero ojo, que este post no va sobre la deuda griega y posiblemente
no responderé a los comentarios que hagáis sobre ésta. Ya bastante dan la
tabarra los Medios de Incomunicación. Este post va exactamente sobre la
peligrosa desviación de los demócratas que tienen miedo a que los ciudadanos
expresemos nuestra voluntad con respecto a todos los temas importantes,
prefiriendo que sean los “supuestos” técnicos los que, en camarillas en
penumbra, decidan. Ese es el tema, amiguitos. Y entenderé que no todos estéis
de acuerdo y queráis expresarlo.

