“Lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar”. Proverbio chino.
NO PODEMOS RESOLVER PROBLEMAS PENSANDO COMO CUANDO LOS CREAMOS. Albert Einstein
“Si a alguien le indigna más ver un contenedor ardiendo que una persona comiendo de él, tiene que revisar sus valores”
Sobre los poderes de siempre y los emergentes: "“No nos parece mal que nos muerda un lobo, pero a todo el mundo le saca de quicio que le muerda una oveja". Ulises de Joyce, Cap. 16
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martes, 8 de septiembre de 2015
Fe y señal de que ya he vuelto
No todo iba a ser triscar por el monte. Largas dosis de sofá, leyendo o pensando en las musarañas fumando un cigarrito formaron parte del Contrato Rural.
lunes, 1 de junio de 2015
¿Cómo sabes que lo que comes es bueno?
Estoy en un sillón, leyendo. Levanto la vista y en la mitad
de la pantalla del televisor veo las hojas de los árboles del jardín de
enfrente, moviéndose con el aire ligero. Pienso que hacía mucho tiempo que no
miraba nada tan bonito en la televisión.
Le pregunto a ella, que está leyendo en un sofá, si tiene al
lado ese teléfono con el que se sacan fotos y, como me dice que sí, le digo que
venga y se siente en mi sillón. Haz lo que te digo, te va a gustar, no es otra tontería
más de las mías. Lo hace y, sin que tenga que decirle nada más, saca la foto.
Es una foto. Sin el aire que mueve las hojas la imagen pierde mucho, pero la
memoria funciona y sirve para eso, para recordar y ver el movimiento.
El reloj de la foto señala las cinco menos cinco, pero todo
ha sucedido en los diez o quince minutos anteriores. La foto es el cierre.
Haz lo que te digo es
el último librito de Miriam Reyes. Un librito de sobre con para el amor, un
tema que no me gusta mucho, del que suelo escapar, pero tal como lo dice me
gusta tanto que es la tercera vez que lo leo (ya escribí que es un librito,
repetir la lectura es fácil y rápido).
Son poemas. Se ve gráficamente porque está escrito a líneas
que terminan antes de que se acabe la parte de la derecha del papel. Pero esa
es una idea pobre de los poemas: la mayoría de lo que se escribe a rayas que no
completan todo el espacio del papel, una debajo de otra, no son poesía. Sabes realmente
que los poemas lo son, que lo serían aunque ocuparan todo el espacio, o
estuvieran escritos de abajo arriba, o en zig-zag, o de derecha a izquierda,
porque cuando lees un poema de verdad sabes que eso es poesía. Y no hace falta
ser un experto que sepa escribir un informe que lo atestigüe.
¿Cómo sabes que lo que comes es bueno? Al primer bocado que
des.
lunes, 25 de mayo de 2015
Ya nos hemos presentado
Hace cuatro años, tras el 15-M, Esperanza Aguirre desafió a
los que llamaba “antisistema” a que nos presentáramos a las elecciones. Desde
hoy, la Lider-Esa empieza el camino de convertirse en la Lider-Aquella.
En 2013, Cospedal dijo en una charla televisada: “Si quieren
representar a un grupo de población y a unos intereses determinados, deberían
participar del juego de la representación”.
Hecho. Nos hemos presentado y han sacado mayorías
insuficientes. Las matemáticas de lo razonable o la lógica de la matemática las
envían a una muy dura oposición. (En donde Cospe con el escrutinio detenido,
como un reloj roto, en el 99,34% de los
votos, aunque parece que no se espera un cambio; es lo que se llama un
escrutinio “en diferido”). Cuando dijeron aquello, con superconfortables
mayorías de cerca del 52%, les parecía impensable que tal cosa pudiera
producirse.
Nos hemos presentado y estamos en posición de evitar que
ellas dos, precisamente ellas dos, gobiernen. En posición de acercar nuestras
ideas a la realidad, con toda la suavidad y paciencia que sean necesarias.
Justicia poética.
miércoles, 11 de marzo de 2015
Junto al lago que fue de los deseos
Junto al lago que fue de los deseos
el árbol del amor se había convertido en un tronco esquelético,
carbonizado en un negro brillante
endurecido.
Todavía iban hasta él alguna noche calurosa,
ataban en la punta una gasa morada que extendían en abanico hacia el
suelo
sujetaban el extremo con piedras pulidas
por el mismo paso del tiempo que había desecado el árbol.
Se tumbaban debajo, desnudos,
rebuscaban la ternura loca y terca que pudiera guarecerse, todavía, en algún rincón de la piel.
jueves, 23 de octubre de 2014
Tengo miedo a los libros
Con las librerías atestadas, fui usando tres mesitas de
libros de lecturas urgentes que ahora, por estar amontonados en equilibrios
inestables, amenazan con derrumbamientos de imprevisibles consecuencias. A
veces tengo que encajarlos horizontalmente, condenándolos a una difícil
visibilidad en los espacios mínimos que
quedan sobre los colocados verticalmente. Por la noche, entre sueños, los oigo
conversar y quejarse de su situación, hacen cálculos de los años de vida útil
que me quedan de capacidad lectora, y saben que no todos ellos podrán
ser leídos: les enfurece mi falta de previsión. El problema es que no los
compro por impulsos estúpidos: cada uno de ellos ocupa un lugar precioso en mis
necesidades, me lo he traído a casa por un razonamiento que lo convierte en moralmente imprescindible. Si
tienen razón en sus aritméticas será el fracaso más grande de mi vida, que se
cerrará con una lista larga de acciones pendientes que me robará esos últimos
minutos de serenidad. Ayer, por ejemplo, decidí que no me apetecía cocinar y
cogí dinero para comer fuera, contrariando mi postura de que no comer en casa
es tonto. Me gasté el dinero en un librito de bolsillo y tuve que regresar y
hacerme una tortilla de patatas, sumido en un estado de humillación por mi
conducta. Cuando por la noche oigo sus conversaciones, aprieto la almohada
sobre el oído que no está aplastado sobre el colchón. El temor no desaparece
con esa trampa infantil. Imagino que en cualquier momento me atacarán cayéndome encima, o lanzándose sobre mi cabeza.
sábado, 11 de octubre de 2014
Ya nada sucede
Ya nada sucede
eso perteneció a los tiempos
en los que lo del deseo, lo de la
voluntad, lo de la curiosidad,
cuando les sucedíamos a las cosas,
que te ignoran si no vas hacia ellas.
Como polillas inocentes nos lanzábamos
sobre los puntos de luz, las
oscuridades,
y salíamos chamuscados o helados de
frío,
pero el mundo nos premiaba dejándonos
traspasar el cristal de la ventana
cerrada.
¿Mereció el placer, vale desde el
hoy la pena?
Las preguntas directas no tienen
respuesta
he llegado a la etapa de la delicadeza
de abrir una botella de vino con
dos copas
conversar sin la necesidad de
levantar la voz
circunvalar los asuntos, no hacer
sangre.
Nada sucede a nada le sucedo.
Ya no se aceptan propinas
ni respuestas.
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