“Lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar”. Proverbio chino.

NO PODEMOS RESOLVER PROBLEMAS PENSANDO COMO CUANDO LOS CREAMOS. Albert Einstein

“Si a alguien le indigna más ver un contenedor ardiendo que una persona comiendo de él, tiene que revisar sus valores”

Sobre los poderes de siempre y los emergentes: "“No nos parece mal que nos muerda un lobo, pero a todo el mundo le saca de quicio que le muerda una oveja". Ulises de Joyce, Cap. 16




martes, 24 de octubre de 2017

madre mía, Florencia del Campo





Alguien en quien confío en lo infinito me pasa este libro y me dice “toma y lee”. Veo que va de una hija a la que se le ha muerto de cáncer la madre, o se está muriendo hasta que se muere de veras. He leído libros así, la mayoría dedicados a contar la pena, la soledad en profundidad lo sucedido. Hay que leer varios de estos, porque es una experiencia humana esencial: sobrevivir y acarrear un montón de historias cruzadas que ya solo conoce el que sigue viviendo.

Pero en estos momentos, pues como que no me apetece. A todos el cáncer nos ha matado, con la aparatosidad con la que suele hacerlo, a alguien que queremos (a nuestra manera, rara, algunas veces). Y me está sucediendo ahora, así que no me apetece leerlo. Pero ya dije al principio la confianza que tengo en quien me dijo “toma y lee”, así que le daré una posibilidad.

La autora ha elegido una cita de Amélie Nothomb, de Matar al padre, para la primera página:

Yo también te abandonaré, mamá.
Porque eres egoísta. Porque hablas demasiado fuerte.
Porque siempre te estás quejando.

No he empezado el libro y ya estoy pensando que “esto promete”. Pocas veces la cita introductoria de un libro promete tanto. Empiezo con ganas y en la segunda página hago un subrayado de un párrafo que me maravilla:

“Y de pronto, caes internada. Tu cáncer de pulmón ha hecho metástasis en el cerebro. Tu cáncer (...) ha hecho (...): en el cáncer, vida propia. Voluntad de acción. O acción involuntaria, refleja. Tu cáncer refleja voluntad de metástasis en el cerebro. Tu cerebro refleja voluntad de cáncer. No es justo, lo sé, perdóname: solo estoy jugando con las palabras.”

Y me preparo para un libro en el que, aparte de la historia que cuenta, la autora va a jugar con las palabras. En el que las palabras (a veces poéticas por el modo de distanciarse unas de otras para terminar chocando como trenes), los pensamientos, son el centro de la historia contada. ¿No es así como vamos pasando la vida, contándonos de maneras diferentes lo que nos fue pasando? Pues he encontrado una autora que sabe hacerlo con un desorden ordenadísimo.

Porque aquí no se cuenta solo un cáncer. La narradora no hace más que marcharse del país para escribir su segundo libro: India, Francia, Madrid... para tener que regresar a toda prisa porque el “evento” (la palabra es de la narradora, no mía) puede producirse: y eso conlleva que ella abandone su vida para estar presente en el final de otra vida.

También hay dos hermanas más. Una madre y tres hijas. No es de extrañar que cuando vivían juntas la narradora llamara Bernarda Alba a la madre. Y las hermanas no se llevan bien. Supongo que en momentos así todavía se llevan peor. Lo he visto en la realidad muchas veces: esta enfermedad exige tomar decisiones que el enfermo no quiere tomar y los familiares discuten sanguinariamente.

Es un libro hecho, como todos, con palabras. Pero en este la atención a las palabras y su sentido está muy por encima de lo habitual. Es un libro que sigue poco la linealidad de las historias que cuenta. De un párrafo a otro se producen cambios de tema que son como saltos de gigantes. Historias que no tienen que ver con la enfermedad sino con una narradora que se ha ido de su país para seguir escribiendo. Pero es que es un libro que recuerda la verdad y se impone la obligación de ser verdadero.

¿No es cierto que en la realidad, cuando nos contamos historias a nosotros mismos, mezclamos los años, los temas y las personas que entran en los recuerdos? Lo difícil es hacerlo con el ordenadísimo desorden conque lo hace Florencia del Campo.

Al terminarlo, me siento más fuerte en lo personal, pero sobre todo con ese agradecimiento profundo que siento cada vez que encuentro un libro en el que el autor sabe jugar con las palabras, convirtiendo en algo especial, raro, sus significados.


(Hoy, 24 de octubre, a las 19:30, la escritora Laura Freixas presentará el libro en Cercantes and Company, calle Pez, 27, Madrid)

4 comentarios:

  1. Ya, pero me vas a perdonar, no me apetece nada hablar de cáncer, ni siquiera que quede un rastro en mi mente, me cuesta sacar de mi mente a mi hermana que se está muriendo mientras sufre, creo yo, inútilmente...
    Salud y abrazo
    Salud y abrazo

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    1. Querido Genín, no te preocupes. A veces escribo de libros que me han impresionado, lo que no quiere decir que los recomiende a todos.

      Me encuentro en la misma situación que tú, pero a mi hermana ya la ha visitado un equipo de paliativos, para que no tenga que sufrir. Cómo lamento lo que me cuentas. Cómo me enfurece que todavía a día de hoy esas cosas pasen.

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  2. Siento mucho que os encontréis con esta pesadilla de enfermedad. También he recorrido este camino con familiares, quién no.
    Supongo, Nano, que si a pesar de ello recomiendas este libro es que debe ser bueno.
    Deseo haya mejoría.
    Un abrazo.

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  3. Un abrazo a los tres, también conozco el asunto, como todos.

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