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viernes, 26 de enero de 2018

Yacaré Libros, 2: La pequeña Roque, Guy de Maupassant


Yacaré libros: lecturas felices, 1








Hoy me centro en este delicioso, y siniestro, libro de Guy de Maupassant, con deliciosas y siniestras ilustraciones de Yolanda Mosquera, una traducción impecable de María Luisa Pierrugues y una introducción imprescindible de Juan Gorostidi, el editor.





En el primer tercio del siglo XX, escritores como Joyce, Proust, Kafka, Faulkner y algunos otros levantaron un muro difícilmente franqueable de la Literatura, que en el segundo medio siglo los posmodernos americanos empujaron hacia adelante (no sabría decir cuál es ese “adelante”, pero sí que es otra vuelta de tuerca, otra dirección). Nos entregan un conocimiento del ser humano, alejándose de lo que hasta entonces se había considerado la novela.

Pero no creo que haya ningún furibundo seguidor de estos escritores, como es mi caso, que hubiera podido llegar a ellos si antes no se hubiera atiborrado de los libros que cuentan “historias”... y no solo antes, pues seguimos haciéndolo con placer. Esos libros anteriores parece como si estuvieran escritos para ser leídos en voz alta, después de la cena, para toda la familia. Bueno, imagino que Maupassant no, porque sus temas, como bien explica el Editor en su introducción no me parecen aptos para los más pequeños. Así que supongo que sería como un cine de doble sesión: primero lo que estaba al alcance de los más pequeños y después los autores para los mayores.

En mi casa pasaba lo mismo, pero no con lectura de libros, sino con la narración de historias de la familia y de los conocidos. Los primeros 30 minutos eran Aptos Para Todos los Públicos. Después nos mandaban acostar a mi hermana y a mí y empezaban las historias más jugosas: las sacadas de la Guerra y de los Deseos de algunos familiares y conocidos.

Lo que pasa es que cuando me acostaban en el dormitorio, que daba al salón, me levantaba inmediatamente, tapado con una manta, y me sentaba pegando la oreja a la puerta, así que conocí historias que podrían haber salido de escritores como nuestro Guy. Me convertí así en el historiador secreto de la familia y me familiarice con “el mal”... al menos con el mal que era posible contar en aquellos tiempos de auge del Franquismo.

Supongo que ya estáis mayores para sentaros, tapados con una manta, al otro lado de una puerta. Y aunque lo hicierais, solo oiríais programas de TV. Menos mal que hay quienes, del modo más bello posible, se preocupan de traeros estas historias. Como Yacaré Libros.

Maldito sea quien se salte la introducción de Gorostidi.




6 comentarios:

  1. Vale, que maldito sea...jajaja
    Me encanta leerte en forma!!!
    Salud y abrazo

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    1. Pues sí, Genín, después de un año de percances, vuelvo a estar in the mood.

      Salud, compañero

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  2. Qué libros tan bellos los de esta editorial. Te he visto contando porque en el fondo de lo que contabas, lo hacías como sigilosamente.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Isabel. Reconozco que soy amigo de los Editores, pero también lo soy de algunos más y este seguimiento a Yacaré lo hago porque me apetece leer los libros y contribuir, aunque sea mínimamente, a que se conozcan.

      Un abrazo.

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  3. Muy agradecidos, Nán. Aunque creemos que le da demasiado jabón al señor Gorostidi: ¡se lo va a acabar creyendo! Estupenda reseña. Reiteramos los agradecimientos.

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  4. Mi amor por Yacaré es auténtico, porque estos libros me dan mucho.

    Prometo dar jabón al señor Gorostidi solamente cuando sea imprescindible.

    Un abrazo.

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