“Lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar”. Proverbio chino.

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Sobre los poderes de siempre y los emergentes: "“No nos parece mal que nos muerda un lobo, pero a todo el mundo le saca de quicio que le muerda una oveja". Ulises de Joyce, Cap. 16




domingo, 3 de septiembre de 2017

Yacaré libros: lecturas felices, 1




Siempre ha recordado con nostalgia la felicidad que, con unos 10 años, me produjeron dos libritos para niños o jóvenes que debieron ser de mis hermanos mayores; o incluso ellos los habían heredado de alguien de más edad todavía. Una versión para jovencitos de La Ilíada y de La Odisea. Aunque no de gran tamaño, tenían unas tapas duras, como de imitación (supongo) de piel; las hojas eran gruesas; la tipografía era clara, con la tinta fuerte; en la portada, sobre un vaciado en la piel, estaba pegada una estampa a todo color referente a la historia; en cuatro hojas en blanco del libro, habían pegado otras tantas. No solo por las historias, que a cualquier enano de 10 años le enloquecían (recordemos que eran versiones para jovencitos, de las que se habían eliminado enumeraciones y todo aquello que se alejara de la línea argumental), sino por la forma en que se habían editado: incluso el pequeño tamaño, para adaptarlo a manos pequeñas. Cada vez que volvía a coger uno de esos dos libros, me sentía feliz.

Con la parte-objeto de los libros de esta Yacaré, he recuperado esa sensación de felicidad. En ellos todo está pensado y hecho para que el libro físico que tienes en las manos y miras con los ojos añada todas las posibilidades a la narración que cuenta. Incluso, ahora, las estampas son maravillosas ilustraciones que cubren todas las páginas, con el texto sobre el mismo color base de la ilustración, repartiéndose el espacio. Lees, miras y tocas. El tacto de estos libros está pensado y hecho, sin escatimar, para potenciar la felicidad que transmiten.

Las narraciones pertenecen al siglo XIX, principios en el caso de Le Fanu, último tercio en el de los otros tres, fallecidos estos a finales del primer cuarto del XX. Pertenecen los autores a lo mejorcito de la historia literaria europea de esa época. Anteriores a la revolución de Joyce, Kafka y Proust. Cuando lo importante de las historias era la inventiva y saber contarlas... porque en aquellas épocas era habitual que alguien de la familia las leyera en voz alta a otros. La emoción de las historias narradas.

En este primer post sobre Yacaré he elegido los dos libros que podrían soportar una lectura infantil, El Desván, de Saki, ilustrado por Eduardo Ortiz y traducido maravillosamente por Juan Gorostidi, y los dos relatos de Leopoldo Lugones, Yzur y La lluvia de fuego, ilustrados por Carlos Cubeiro. Cada relato tiene su portada. Al terminar uno se gira el libro hacia el frente y aparece el otro con su propia portada.


El Desván
Saki





La primera vez que leí a este autor, sobre todo los relatos sobre niños, me sobresalté. Siempre había pensado que hasta los 10-11 años los niños pertenecíamos a un grupo aparte, casi a una clase socio-cultural distinta. Posiblemente mi infancia es lo que mejor recuerdo, la fase más importante y auténtica de mi vida. Y era persistente la idea de que no tenía nada que ver con mis padres, tíos y hermanos, incluso tampoco con mi hermana, que me llevaba solo 5 años... aunque temo que era por que ella era una chica, y nada más alejado que una niña de aquella época con respecto a los varoncitos de esa edad, que vivíamos una historia heroica totalmente apartada, y conflictiva, con respecto a los adultos: todos aquellos infelices que tenían más de 12 años.
Puedo contar que un verano, en la casa que alquilábamos en verano, en la que con todos los familiares se iban a celebrar las bodas de plata de mis padres, mi madre cometió un grave error: me vistió con una horrorosa ropa “de bonito” y me dejó salir a pasear, “pero sin jugar ni ensuciarte”. ¡Qué crueldad e ignominia! Merecedora de cualquier contraataque. Me encontré con un amigo que se iba en coche con sus padres a una casa que tenían en la montaña. ¿Te quieres venir? ¡Claro! Pues pide permiso a tus padres, que volveremos hacia las 11 de la noche. Di un paseo y volví diciendo que les parecía bien. Cuando volvimos a esa hora, me estaba buscando hasta la Guardia Civil. No comento lo que pasó, pero mi espíritu decía que mi acción había sido justa.
Esa guerra implacable, incluso sabiendo que al final los rayos y truenos pueden caer sobre ti, la encontré, ¡por fin!, en la literatura. En los relatos de Saki, en los que no siempre las historias terminan mal para el inteligente niño heroico, como sucede en este relato.


Yzur y La lluvia de fuego
Leopoldo Lugones


No conocí a este autor, poeta, narrador, ensayista, periodista y político argentino, hasta que en la Universidad me apunté a dos cuatrimestres de literatura hispanoamericana y tuve el gozo de leerlo.

Aquí Yacaré nos presenta dos cuentos fantásticos (de fantasía) montados sobre ideas casi filosóficas, sin que se note, que me han hecho feliz a mí y espero que os lo hagan a vosotros al leerlos. Tenemos que leer más a los hispanoamericanos.

10 comentarios:

  1. Mis inicios fueron con los libros de Guillermo y sus andanzas, de Richmal Crompton,el caso es que no hace mucho, me encontré con uno de ellos y comencé a leerlo con cariño, creo que a los 15 minutos ya estaba roncando, que pena me dió... :(
    Salud y abrazo

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  2. Lo de los libros de Guillermo me viene al pelo para mi teoría. Leí un par de ellos, pero no me hicieron gracia: ¿qué interés tiene un grupo de niños que hace lo mismo que haces tú con los amigos.

    Con más de 12 años, hecho el cambio de niño a embrión de adulto, me divertía enormemente con ellos... ¡Ay, se había acabado el tiempo heroico!

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  3. Qué bonito lo cuentas, me rechifla el párrafo en el que te escapas a la casa de tu amigo vestido de "bonito".
    :)

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  4. ¡Hola Sue! Siempre he pensado en la realidad profunda de esta frase de Rilke: "La única patria del hombre es la infancia". Emocionalmente nos creamos a nosotros mismos en esa época.

    Y el autor que presenta a la perfección los sentimientos de lucha de ese períodoes Saki (ya que estamos, no hay escritor que represente a los viejos de la civilización occidental como Kjell Askidsen). Ahí quedan esas dos notas para quien la quiera aprovechar. Saki me emociona porque me reconozco, Kjell me da un poco de miedo.

    Los libros de Yacaré son un bien precioso. Cuando tengo que hacer un regalo, son los que elijo. Y regalarse a uno mismo es una sana costumbre.

    Besos

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  5. Da gusto visitar la editorial con sus bellas ilustraciones y buen contenido. Veo en su blog que es joven y les deseo un buen camino porque lo que ofrecen está muy bien.
    Los libros leídos marcan nuestra historia.
    Un abrazo.

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    1. Felicidades por el 10º Aniversario bloguero. Me alegra dar a conocer con eficacia estos libros.

      Un gran abrazo.

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  6. Miraré esta editorial que no conozco, sin duda la miraré. De los nueve a los doce estuve en un internado más que victoriano. Leí muchos libros de "Los cinco", de "Los siete", y muchos de una colección que se llamaba "Excélicer", en la que los protagonistas eran niños o jóvenes modélicos.

    La expresión "de bonito" indica que hiciste la mili, como yo. Me pilló lo de Tejero allí.
    El material del que están hechos los libros, sus ilustraciones, hoy, no me parecen tan importantes, pero creo que cuando eres niño sí. Por no hablar de lo mismo aplicado a los discos.

    En cierta manera lo que cuentas pertenece a un mundo que ha desaparecido, y supongo que siempre ha sido así. Pero esta editorial lo recupera, por lo que entiendo.

    Un abrazo

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    1. Pues sí, José Luis, esta Editorial recupera la sensación de tener en las manos un libro perfectamente hecho. Pero no creas que son para niños. Saki, por ejemplo, es un escritor para adultos aunque la temática de muchos de sus relatos sean historias de niños... y por tanto reavivan nuestra infancia.

      Claro que la hice, la mili. Soy mayor que tú, así que por fuerza la tuve que hacer.

      Abrazote.

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  7. Respuestas
    1. Ah, querida amiga, pasaba por aquí en mi cruzada por Yacaré, que se lo merece todo.

      Pero iré volviendo, no creas.

      ¿Cómo vala tercera edición de tu libro? ¿Vamos a por la cuarta?

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