“Lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar”. Proverbio chino.

NO PODEMOS RESOLVER PROBLEMAS PENSANDO COMO CUANDO LOS CREAMOS. Albert Einstein

“Si a alguien le indigna más ver un contenedor ardiendo que una persona comiendo de él, tiene que revisar sus valores”

Sobre los poderes de siempre y los emergentes: "“No nos parece mal que nos muerda un lobo, pero a todo el mundo le saca de quicio que le muerda una oveja". Ulises de Joyce, Cap. 16




jueves, 14 de febrero de 2013

Taller L.M. Vino blanco frío


[He elegido como narrador un testigo débil. El tema es ajeno a él, pero solo se sabe lo que él sabe]


Vino blanco frío

Tomás, Matías y Él habían ido en el fueraborda alquilado a hacer la compra al pueblo cercano. Veinte minutos por mar o tres cuartos de hora por una carretera infernal unían el chalé solitario de la pequeña caleta con la civilización. Había sido, por tanto, la mañana de las chicas, Claudia y las dos novietas de turno de Tomás y Matías, grupo al que me veo relegado cuando los chicos hacen algo en común. Yo no pertenezco a ningún grupo, sino a Claudia, la mujer de Él. Y ahora que los chicos volvieron cargados de paquetes de alimentos y subieron con ellos el desnivel en zigzag que separa la caleta del chalé, para preparar la comida, y que el resto de chicas se subió con ellos, quedamos Claudia y yo, cada uno en una tumbona.
—Estos tarados se creen que por cocinar en días especiales siguen siendo tan majos como cuando el tiempo de la universidad.
Las críticas a Él y sus dos amigos, y socios en el “asunto”, puntuaban desde hacía tiempo las conversaciones de Claudia conmigo. Cumpliendo un ritual tácito, yo nunca contestaba.  

La deseé desde que nos conocimos en Selectividad y acepté la humillante relación de ser su mejor amigo. El amigo. Estudiamos juntos Derecho. En tercero, conoció a Él y sintieron un amor arrebatador el uno por el otro. Claudia me aportó a mí como su carga, mientras él aportaba a los payasos de sus amigos. Él me trató siempre con deferencia especial, pues formaba parte integrante de la zona oscura de Claudia; ella aceptó a Tomás y Matías como un mal necesario, pero pudo permitirse tratarlos como se merecían.
—Verás como hacen comida para tres días con sus noches. Van a jugar a cocineros.
—En ese caso tardarán; pensemos mejor en la cena que en la comida —contesté.

Días después, de nuevo los dos solos, tomando en la orilla del mar vino blanco frío que nos servíamos de una nevera portátil, me confesó que hacía tiempo que su relación con Él solo se mantenía por unos hilillos.
—Rómpela —le contesté, haciendo el primer comentario no neutral de toda nuestra vida de amigos.
—De no haber sido por mi supervisión, esos hilillos serían la marea negra que lo habría llevado a la cárcel. A cambio de mi participación, estoy implicada.
Encendimos un cigarrillo y lo fumamos en silencio. Fue la primera vez que en lugar de decir “el asunto”, sugirió “el  delito”.
—Si nos separamos y sigue con el asunto, seguro que hace alguna cagada. Se investigaría hacia atrás y mi trabajo tampoco fue tan perfecto. En cuanto aplicaran la lupa, todas las manchas antiguas resultarían evidentes.
—Él debe saber eso. Además, tendréis bastante dinero. Convéncelo para cerrar la Sociedad.
—No tanto dinero. Ha tenido amantes muy caras. De las que se compran con lujos. También ha sido generoso para todo lo demás..., algo que siempre me gustó. Se verá obligado a seguir y la joderá. A los dos días, estaré metida en el huracán.
—Y tú, ¿has tenido amantes caros?
—Ja, já. Solo lo he tenido a él, amantes muy baratos, y un amigo.
—¿Puedo hacer algo?
—Seguir a mi lado, más que nunca. Te necesito. No te puedo prometer nada. Pero te necesito.

Los chicos habían vuelto a cocinar y nos llamaban haciendo sonar todas las cazuelas golpeándolas con cucharas. El mar estaba precioso. Claudia y yo nos dimos un chapuzón refrescante antes de subir.


28 comentarios:

  1. Yo que estaba tan feliz leyendo y vas tu y me recuerdas al Rajoy de los "hilillos", en fin te lo paso porque el resto es perfecto...
    Excepto que...
    Yo me la terminaba follando...jajaja
    Lástima de polvos perdidos...jajaja
    No, no quiero madurar nunca, para lo que me queda en el convento...jajaja
    Salud y abrazo

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  2. Me esoojono contigo, GENÍN. Y soy de tu misma opinión. Si los mayorzotes no damos guerra, ¿quién la va a dar?

    Hilillos a la mar.

    Un abrazote

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  3. Pues a mí me ha dado pena.
    Tantos años esperando...

    ¿y para qué?

    Ese tipo de amistades hombre-mujer nunca funcionan, siempre hay alguno más interesado que otro.

    Pero tú todo lo cuentas tan bien!!

    Un beso, Nán.

    Esta tarde pasa Luisito.

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  4. Pero...¿Quién es el él que sabe? ¿Él o el? ¿Y por qué los él se enamoran de unas ellas tan jetas y abusonas? ¿no saben que después de Él se buscarán a otro Él igual de sinvergüenza y a él le va a seguir tocando languidecer en su papel de Kleenex? ¡Pobre él!

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  5. ¿Ella está liada con un mafioso y a mi me pide que, en nombre del amor que me liga a ella, le sirva de apoyo para seguir resistiéndolo? ¿Y por qué me parece este relato, una metáfora de la “democracia” española, sostenida por amigos fieles que tanto la amaron y lucharon por ella, en colaboración con los que la quisieron por su propio interés y beneficio, después de haber hecho lo mismo sosteniendo el franquismo?

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  6. Yo una vez me enamoré de una forma tan patética que llegaba a pensar: me gustaría ser -loca- su hermana y poder verle toda la vida... Osea, que yo a este personaje aguantón no tengo nada que reprocharle. Es bobo, pero es.

    Lo demás, ya te dije. Y, pensando, me gustaría llevar la vida de alguno de tus personajes... Barca parriba y pabajo.

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  7. Hola!

    El tema: una gran amistad pero sin derecho a roce, ¿ya lo he leído en otra ocasión?

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  8. La amistad estre chica y chico (q no es este caso, pq él quiere otra cosa) es posible. Hay varias versiones, q yo conozca: Una, si tu amigo se hace VERDADERAMENTE amigo de tu pareja. Otra, q se tenga una relación en la q hay juego dialéctico (caben distintos tonos e incluso grados de columpiarse), pero los dos saben perfectamente q lo es, y no hay más. Zeldin lo describe muy bien como "amitié amoureuse". Tengo un divague medio escrito del tema, algun día lo termino.

    muxus NáN et al,

    di

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  9. Contestación general, seguida inmediatamente por otra uno a uno.

    Me estáis haciendo feliz. Un texto que se queda en quien lo escribe, no es válido. Que varios lectores se impliquen en él, lo completen cada uno con su historia, es lo que da vida al texto. Y es lo que habéis hecho: completar lo incompleto, darle vida.

    Esta situación no es nueva. Seguro que alguien podrá dar ejemplos de la Antigüedad. Yo lo empiezo con el Amor Cortés, que Cervantes parodia con el amor de Don Quijote por Dulcinea. El sometimiento y entrega del amante podía ser un encubrimiento de la misoginia (le doy todo mi amor a una figura inalcanzable, dechado de perfecciones, y no me lío la vida), o progresar hasta el adulterio deseado. O sea, un campo abierto de posibilidades.

    Siguen existiendo personas que se entregan a lo inalcanzable, con todo tipo de motivos, entre ellos el de acabar alcanzándolo. Vuestros comentarios son prueba de ello. Cada uno ha aportado una explicación, que queda unida ya al texto.

    Quizá porque muchos creemos que el amor no se cierra en una pareja y los grados de amistad son infinitos, de lo blanco a lo rojo. Se puede amar hasta al gato al que a veces ves pasar por el tejadillo frente a la ventana. Es decir, puedes sentir un interés vivo por otra persona, la mayoría de las veces sin pulsión sexual. Y si la hay, pues la cosa puede complicarse y tenemos que pasar al ensayo de los doctos, o a la literatura o, en la vida personal de los afectados, a desastres de mayores o menores consecuencias. A mí, me interesa la literatura.

    La pareja de valores amor intenso/amor extenso no deja de interferir, felizmente, en lo que debe ser “lo normal” en la reglamentación social.

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  10. Bueno, ZARZA, tú eres de pasión fuerte, sé que para el amor y para la vida. Por eso planteas un “para qué” rotundo. Pero la pregunta puede ser un “por qué”, mucho más dubitativa. Y con esa pregunta, ya tenemos una historia que contar, abierta a jugar con muchas posibilidades. Y el caso es que esas cosas pasan. Aunque los personajes den pena..., o los reconsideremos, los veamos desde otra luz, y dejen de dárnosla.

    Cierto, C.S., “él” asume un papel humillante y lo sabe, pero parece que le compensa, ¿no? Hasta diría que, en esta historia, podría haberle llegado el momento de la recompensa..., aunque también diría que si pretende que le haya llegado el turno de su historia de amor de pareja, la va a fastidiar. En mi opinión, debería conformarse con aumentar unos grados la temperatura de su amistad.

    Pues sí, TALIESIN, la metáfora es válida. Aunque es “tu” visión y tu aportación. Como lector, cierras la historia con pensamientos histórico-sociales. Me ha resultado muy interesante y me ha hecho perderme por esa dirección.

    Compartes, AROA, mi visión para arrancar la historia. Lo “patético” que es a veces el amor y el “Es bobo. Pero es” serían un resumen excelente que habría podido hacer yo mismo de mi relato. Lo de esos personajes que saco a veces, “de barca parriba y pabajo”, ya me lo comentaste y ha llegado a preocuparme. En serio.

    Supongo que montones de veces, JONHAN, y las que te rondaré. Solo te diré una cosa: yo no rompería una amistad fuerte si no estuviera absolutamente convencido de que no se iba a convertir en un amor débil. Y hasta ahí puedo contar. Nada tengo en contra de alivios de circunstancias, solo digo que si se llega a poseer la joya de una amistad profunda, me costaría ponerla en peligro. Creo que has dado con un buen tema de relato o novela. Tuyo es.

    No sé quién es Zeldin, DI, pero ese término lo usan los centroeuropeos desde hace un siglo. Creo, como tú, en la necesidad de tener amigos (si es posible, varios) que vayan más lejos de los “conocidos”. Amigos fuertes, sin que importe que sean o no del sexo practicado. Y sé por experiencia que no son solo necesarios, sino posibles. Me ha encantado lo del juego dialéctico, ¡tan divertente!, y lo de los “diversos tonos y formas de columpiarse”, sobre todo los pequeños y ridículos chascos del comlumpiarse. ¡Espero ese divague!

    En fin, un tema que como vemos da mucho de sí y apenas si hemos empezado a desbrozarlo.

    Besos a todos

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  11. ¡Qué buen colchón el de este amigo si se atreviera a romper esos hilillos! Bien expuesto y claro por el ritmo que le has dado al diálogo.

    NáN, esto parece tu propio taller según el nivel de tus comentarios.

    Aquí, una amiga, sin más pretensiones.

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  12. Bueno Nán, quiero argumentar sobre el cierre de la historia con pensamientos histórico-sociales. En realidad, debo decir que escogí estratégicamente ese camino, ahora veo que sin fortuna, para hacer mi discurso más abierto.

    Me explico a partir de tus consideraciones. Al traer en tu comentario al Amor Cortés, encuentro la veta sobre la que poder explicarme.

    El relato acaba justamente en ese punto en el que se interpela al lector, a través de la situación del protagonista, con un “y ahora qué”. Literariamente ese final es perfecto, Pero los lectores, al hacernos esa pregunta y al considerar las posibilidades que manejas con respecto al Amor Cortés ( la misoginia o el adulterio) podemos llegar a barruntar que el protagonista eligiría el adulterio, pues esta vía es la que percibes como “un campo abierto de posibilidades” literarias.

    Sin embargo, yo veo posibilidades literarias a las dos, aunque es bien cierto que, después de la mofa a la relación de Don Quijote y Dulcinea, metidos de lleno en la modernidad, se ha desarrollado, casi exclusivamente esta vía del adulterio. En ella, se le da salida y alivio a la vida (libido) a pesar del destino de dificultades en la que se meten los protagonistas. En la otra vía, la situación parece estancarse, es una tensión que parece no fluir y que conduce a la muerte. Pensemos en Werther. Este caso nos puede servir para cuestionarnos el nombre de “vía de la misoginia”. Efectivamente, la misoginia se da en aquellos que, sustituyendo la mujer por un ideal, como en el cristianismo, acaban por sublimar la vida, odiando sus manifestaciones concretas. Pero Werther no hace eso: mantiene su amor a la mujer y el odio se dirije hacia uno mismo. Werther apunta hacia otro problema, el yo; y si somos capaces de mirarlo simbólicamente, podremos llegar a entender que la tensión amorosa (mantener la cruz de los opuestos) tiene un sentido espiritual: transcender el yo.


    Hechas las consideraciones anteriores, no puedo dejar de señalar que, junto a las evidentes similitudes, hay una diferencia crupcial entre el amor cortés y el relato “vino blanco frío”. En ámbos casos, el marido forma parte del poder (o establishment) pero en el caso medieval, responde al ideal de caballero, y en el relato, está envuelto en una sombra de corrupción.

    Es justo esta diferencia la que me ha llevado a escoger la visión “histórico-social”. Cuando se aprehende intuitivamente el patrón en un relato (arquetipo) se puede aplicar, indistintamente, al plano personal o al colectivo. Yo elegí el segundo, por que para el primero, tendría que dar todas las explicaciones que, al final, he acabando dando en los párrafos anteriores. Aplicarlo al plano colectivo, tenía otra ventaja: muchas veces nos damos cuenta de lo que pasa por dentro cuando lo vemos proyectado en exterior.

    Como es arriba, es abajo, decía el alquimista Hermes Trimegisto. Antes, Heráclito de Efeso nos había dejado el fragmento: “El camino hacia arriba y el camino hacia abajo es uno y el mismo”.

    Un abrazo, desde abajo.

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  13. Dos consideraciones al hilo de un comentario del propio autor y del trabajo de filosofía sobre el amor y la muerte que mi hija M. entregó el viernes.
    Dice el autor: "yo no rompería una amistad fuerte si no estuviera absolutamente convencido de que no se iba a convertir en un amor débil"
    Dice M: "Dentro del amor, según los griegos, encontramos distintos tipos o manifestaciones del amor. Eros es el amor pasional, el deseo, el amor posesivo, el deseo de lo que no se tiene y también de lo que se posee. Es la manifestación “violenta” del amor.

    También encontramos el amor según Aristóteles, denominado philia: es el amor mutuo basado en la felicidad. No solo en la felicidad de uno mismo, sino de la felicidad para esa persona o personas que amamos. Se basa en la alegría que se experimenta al amar, quizá de una forma menos egoísta que el eros de Platón. Se trata de un amor para el bien del otro y de que sea feliz. Como dice Aristóteles, “amar es alegrarse”
    Parece que tanto él como ella (incluso Él) se decantan por eros. Eros quiere algo a cambio: él quiere su polvo, ella quiere caso y cuidado. Él quiere una compinche muda y sorda. ¿Pero que dan a cambio? Él y ella, sin duda, cosas de poco valor: posición económica en caso del primero y una promesa siempre postergada en el caso de ella. él parece que es el único que se salva...o quizá no. Su amor es de lo que no se tiene, de lo que se sabe que se espera en vano...Todos son Eros sin philia. Ninguno de estos tres parece dispuesto a convertir una amistad fuerte en un amor fuerte. Ni siquiera en un amor débil. Porque, como dice M. que dice Aristóteles, amar es alegrarse. ¿Y dónde hallarán estor tres la alegría? Para mí que, en cuestiones amatorias, son los tres unos fracasados heridos por una flecha herrumbrosa de Eros.

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  14. El amor es idiota, tú por él y él por otra (o al revés).

    Me da un poco de pena, igual que a Eva, aunque no creo, como ella, que la amistad entre hombre y mujer no pueda funcionar. Y me gusta lo que dice/dijo Aristóteles y que nos recuerda C.S.: amar es alegrarse.
    En realidad nadie se arriesga en la historia, o eso me parece a mi, es como un dejar pasar las cosas sin intervenir demasiado, pero parece que todos están bien...

    ¿No? ...

    En fin,

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  15. La referencia: Theodore Zeldin (1994) "An intimate history of humanity". Es un historiador de oxford, me encantó el libro.

    Es un tema apasionante, porque toca no solo nuestra necesidad/derecho de "vivir más" a través de más gente y experiencias, sino tambien todos los multiples sistemas q nos rodean y q juzgan desde eros y no filia, q dice Cesita.

    muxu

    di

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  16. A los sindicalistas o militantes de la izquierda socialdemócrata, quizás les sirva para su reflexión sobre los tiempos que corren, un final como éste:

    - ¿Puedo hacer algo?
    - Seguir a mi lado, más que nunca. Te necesito. No te puedo prometer nada. Pero te necesito.
    - Siempre estaré contigo! Si te separas, me tendrás a tu lado si llegara el momento en que tuvieras que pagar por tu participación en los asuntos oscuros de tu marido. Si no te separas, también me tendrás, en la distancia, incondicionalmente, esperando eternamente por tu decisión.

    Los chicos habían vuelto a cocinar y nos llamaban haciendo sonar todas las cazuelas golpeándolas con cucharas. El mar estaba precioso. Claudia y yo nos dimos un chapuzón refrescante antes de subir.

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  17. Jua, juá, TALIESIN, tienes una vocación colectiva potente. Podríamos aliarnos y sacar siempre dos versiones.

    Os debo comentarios a varios, y mañana por la mañana los hago. Me voy zumbando al taller de Lara.

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  18. Para nada, Nán. Con una versión llega, la buena de verdad, la tuya. El relato me ha encantado tal como está. Muchísimo!

    Otra cosa es que, aprovechando que el pisuerga pasa por Valladolid,hable, de paso, de mis cosas. Reconozco que de una forma muy heterodoxa e incluso desconcertante.

    Sobre la vocación colectiva, no: me estoy viendo arrastrado a ese terreno sin vocación. Pero incluso hablando de lo social siempre hablo de otra cosa, de lo de abajo, de lo ímplicito.

    Gracias por tu paciencia. Sabía, al hacer el último comentario, lo irritante que podría ser.

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  19. No te vayas a pensar que no te leo, mi querido amigo, lo que sucede es que te leo atentamente y eso requiere prestar mucha atención. Por lo demás, decirte que últimamente me falta noche para meter en ella todo lo que la noche se merecería. El autocar se suele llevar a su terreno mis mejores lecturas y no pocos textos. Ya vendrán tiempos distintos y tal vez mejores.

    Recibe un abrazo grandote, Nán.

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  20. Hola, amiga ISABEL, el nivel como verás lo ponéis vosotros. Esto es un “taller a mi beneficio”, porque amplía mis posibilidades de repensar el texto desde otras perspectivas.

    Un abrazo

    Antes que nada, TALIESIN, decirte que no a “poco afortunado” y a “irritante”. Me hacéis feliz con las propuestas, aunque sé que no siempre seré capaz de estar a la altura. Hay un punto que es el autor, un punto medio que es el texto y otro, en la dirección contraria al autor, que es el lector. Entre los tres puntos, se “crea” el “texto verdadero”. Tu “barrunto” de que posiblemente el personaje vaya a elegir a la chica, produciéndose el adulterio, coincide con el del autor. A propósito, puedo hablar del autor como alguien ajeno a mí porque mi experiencia actual del texto es la de lector, pero recuerdo la experiencia del autor mientras escribía.

    Tu comentario está cargado de razones y entendimientos. Creo que eso es, precisamente, lo que debe producir un texto: activar su desarrollo en el lector (lo que incluye al autor cuando lo da por terminado y puede juzgarlo de manera distinta a como lo hacían cuando escribía). La vía de presentar una historia del colectivo haciendo referencia expresa a lo colectivo es tan literaria como la de la narración de un trozo de vida de unos individuos que se plantean sus circunstancias. Pero no es mi vía: eso viene luego, al pensarlo. A mí me pasa con todo lo que leo.

    En este relato, me permití sumergirlo en un contexto histórico (colectivo), sugiriendo el tema de que el dinero que permite esa vida viene del delito de corrupción. En este aspecto, dices una cosa que es la única con la que no estoy de acuerdo: “pero en el caso medieval, responde al ideal de caballero, y en el relato, está envuelto en una sombra de corrupción”. A mi entender, estamos refiriéndonos a los “ideales” de las élites, que pueden no ser los mismos, pero siguen siendo los objetivos de dos élites históricas.

    En resumen, mi vía es escribir de lo personal y que de esa historia de individuos se infiera o deduzca lo colectivo. Porque en realidad creo absolutamente que nos consideramos individuos autónomos cuando estamos respondiendo a las pulsiones de nuestra época. Cheever, por poner un ejemplo que admiro, solo escribe de los sucesos de individuos de una clase media de los 50 y 60. Pero cuando le leo, tengo la sensación de que no estoy leyendo los sucedidos de unas personas, sino la historia de una clase social dominante.

    Un abrazo y seguiremos con tus otros comentarios.

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  21. Bien por M., C.S. No sé dónde estudia, pero esos “pequeños ensayos” parece que pertenezcan al modelo francés, que para mí es el mejor.

    Claro que los tres están heridos. Clara y Él son personas fuertes, “él” carece de esa fuerza: desde el principio sabe que no puede darle a ella lo que necesita y ha elegido permanecer a su lado a cualquier precio. Sin embargo, Clara no es nada idiota: ha elegido el eros y la filia. El eros se terminó (todo lo violento tiende a consumirse a sí mismo), pero le queda la filia, carta por la que apuesta, “sin hacer promesas”, cuando lo otro lo ha perdido. Los tres egoístas, cada uno a su modo, pero el egoísmo es humano.

    “Amar es alegrarse”, ¿no es eso la “amistad”? Y la amistad, ¿no es una forma perfeccionada del amor? Claro que el impulso erótico puede poner, y pone a veces, trabas al desarrollo de ese amor perfeccionado.

    Es increíble lo cercano que está todo esto de las entradas que está poniendo Di en su blog.

    Abrazos

    Tienes que pasarte por donde Di (http://divagandodivagando.blogspot.com.es/), donde se están diciendo cosas muy interesantes sobre el tema. Creo firmemente que la amistad entre hombre y mujer no solo es posible, sino muy deseable en los tiempos actuales. Escribí una vez que soy un militante de la amistad, que por supuesto debe formar parte del conjunto que es una pareja amorosa. Y ahí no diferencio en el sexo de las personas con las que trabo relaciones de amistad. Pero como en las relaciones de amor, hablamos de sentimientos, de la carga que uno lleva consigo desde niño, de tantas cosas que hace que las relaciones, tanto de amor como de amistad, sean a veces difíciles. De no ser por eso, no serían interesantes.

    Besos

    Qué decirte, DI, salvo que estoy animando a la gente a pasarse por tu casa compartida y lean las dos últimas entradas. En realidad, hemos tenido una potente coincidencia entre mi relato y tus exposiciones culurales.

    Besos

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  22. Ya te dije, TALIESIN, que nada de “irritante” sino todo lo contrario. En realidad, ha servido para que hagamos las dos cosas: leer y pensar. Me encanta.

    Los dos caminos, el pensamiento abstracto y la exposición de lo concreto, tienen por fuerza que encontrarse el punto central: el objeto. Cómo me alegra que eso se esté produciendo. Mi elección por mi camino quizá esté basada en que cuando era pequeño y me mandaban a acostarme, mi dormitorio daba a la sala. Al irme yo, pongamos que con 8 o 9 años, la familia empezaba a contar “historias”. Yo me levantaba, me sentaba junto a la puerta tapado con una manta y les escuchaba. Posiblemente, empezó ahí mi gusto por las historias personales como muestra del mundo. Aquellos barros trajeron estos lodos.

    Otro abrazo.

    Ojalá sean mejores, JOSEP, aunque viendo lo que veo me parece que no. Oye, que aquí no se pasa lista ni miro quién o cuántos han entrado.

    Te confesaré, en cambio, que últimamente he reducido bastante mi lectura de blogs y por el tuyo hace tiempo que no he pasado.

    Tiene una explicación, que explica también por qué tardo en contestar. Tengo un trastorno, me dicen que pasajero, en el ojo derecho que me fatiga al leer, tanto en pantalla como en papel. De ahí que los blogs que visitaba semanalmente los esté visitando ahora mensualmente.

    Eso me recuerda que me toca la visita mensual al tuyo.

    Otro gran abrazo, amigo.

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  23. Aclarar el malentendido sobre las élites nos puede servir para acercarnos al “texto verdadero”. Efectivamente, nos estamos refiriendo a los “ideales de las élites” pero la diferencia que me parece crucial es que en el caso medieval no hay incongruencia entre el comportamiento público y el privado: el tema (de los textos) es el honor. En “vino blanco frio” el tema es el deshonor.

    Ese detalle tiene una gran transcendencia para el amor, tema primordial y comúns de ambos. ¿Por qué es perfecto tu final y no el mío? Porque en el tuyo existe una coherencia entre la relación que se vislumbra para los amigos y el deshonor de la situación. “Mi final” obedece a la clave medieval y lo que el protagonista hace es ligar la salvación de su amor a la salvación del honor. He puesto el pegote de “mi final” para que se apreciara, por contraste, la diferencia.

    Lo que estoy diciendo, implícitamente, es que el amor es una cuestión de eros pero también un asunto ético de primera magnitud. Para evitar los males del eros, yo no lo sustituiría por la filia, ese amor descafeinado, sino que reivindico el Eros con ética.

    Un placer dialogar contigo!

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  24. Pues M. va a un insti público de pueblo, NáN, pero los profes (la mayoría) son estupendos. No me resisto a poner otro trozo de su ensayo (como me pille ¡me mata!) que viene al caso con eso que decías en el blog de las Divas sobre la amistad con "la minoría de los que nos es indiferente el sexo de quienes compartimos la pasión por conocer la vida y lo humano"

    Dice M:

    "Pienso que la filosofía se basa en la educación del pensamiento. Uno no comienza filosofando: se empieza a hacer preguntas para ver a qué conclusión llega, y, sobre todo, para conseguir pensar actuar por uno mismo, de modo que no se deje engatusar fácilmente. Pero sin dejar de lado el pensamiento ajeno y de ese modo compartir con los demás los descubrimientos. Ver como ven los demás. Aunque no me guste mucho.

    Definitivamente prefiero ser Sócrates insatisfecho que una tonta satisfecha".

    (¡Qué mona! ¿no? ¡Para que luego digan que la educación pública es mala)

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  25. Insisto en que la visión desde polos diferentes nos convierte en una buena paraje, TALIESIN. Hay una parte en lo de honor/deshonor que me parece muy acertada, pero otra que me plantea dudas: el código de honor medieval incluía el derecho a conquistar con hachazos sangrientos tierras con sus campesinos incluidos; pero mantenían el honor a pesar de la “apropiación de lo ajeno”. Actualmente, nuestro pensamiento ha avanzado lo suficiente para considerar deshonrosa esa apropiación de los recursos públicos, que hemos apoquinado nosotros. Ahora estamos en una fase de conocer y tirarnos de los pelos, pero durante mucho tiempo he visto a los “triunfadores” moverse y considerarse honrados, aunque en mi provincia mediterránea, en mis escasas visitas, siempre alguien me decía cuando entraba en la cafetería uno de esos “honorables empresarios o políticos”: ese ha trincado privilegios por su relación con el alcalde, o ese se ha enriquecido por su relación con el mundo de la empresa. Después de decirme eso, quien me había hablado iba a estrechar la mano del “honorable” con una sonrisa amplia y un gesto de humilde pleitesía.

    Que se repitan estos encuentros.


    Pues, C.S., un hurra por esos profesores (todos sabemos que los mejor preparados son los de la Pública). Esos pequeños ensayos durante la educación es habitual en Francia pero casi ha desaparecido en nuestro país... con consecuencias funestas.

    Para empezar, veo que M. escribe con ortografía y sintaxis correctas, lo que es casi un milagro. Más importante todavía es que expresa sus puntos de vista propios, sin copypaste de internet. Tienes una joyita en casa: seguro que de niña, por las noches, le leías a Kant entre Los tres cerditos y Ali Babá. ¡Confiesa!

    Creo que se está ganando el derecho a participar, dentro de pocos años, en estos bloguiferios.

    Abrazos

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    1. ¡Buff! Leerle a Kant entre los tres cerditos! ¡Si yo te contara! M. aprendió a andar, a hablar y a leer mucho más tarde que los otros niños. Su etapa de primaria fué un auténtico calvario...hasta que lo logró (la tía es tenaz y currante) Con la ayuda, desde luego, de algunos de esos profesores tan denostados...¡beso por donde pisan!

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  26. La palabra honor era utilizada en el sentido de poder comprometer la propia palabra. Y lo aplicaba a los caballeros que aparecen en los relatos, no me refería a las élites históricas.

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